Este año no lo he empezado con muy buen pie. Un catarro me ha tumbado en estos primeros días del año y por eso no he podido hacer ningún dulce pero, ¡espero que a partir de ahora todo cambie!
He querido estrenar mi año repostero con un postre de mi infancia: ¡las roscas de Conil! Hace ya muuucho tiempo, Petra (una vecina de una amiga de mis padres) nos dio una gran fuente con unas roscas que a todos en casa nos encantaron. Son muy sabrosas aunque tienen una textura considerablemente dura (no son nada esponjositas), pero se arregla si tenéis una buena dentadura o si las mojáis en leche o en cualquier otro líquido, jajajajaja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario